Archivo para Agosto 2009
El “IVA”
Como estudiante de Ciencias Económicas, más precisamente de Contador Público, quiero decir algo y quiero que me escuchen bien. El conocido IVA, o Impuesto al Valor Agregado está nombrado como el orto. Se debería llamar Impuesto sobre el Valor Agregado, ya que lo que grava realmente es el consumo. Se calcula sobre el “valor agregado” (ni siquiera estrictamente) pero lo pagan los consumidores finales, o sea, todos los que no compren bienes o servicios para realizar actividades económicas.
Say no more.
Anti ecosistema
El problema de hoy es que todo está a la venta, o al contado o en cómodas cuotas. Cuando digo todo abarco bienes, servicios, dignidad, valores, comodidad, prestigio… No sé, lo que se les ocurra se puede corromper mediante el dinero.
¿O alguien me lo puede negar?
P.D: Eso del “vil metal” no existe. El dinero es inanimado.
(Saquen sus propias conclusiones.)
Actitud
Hablando con mi primo por lo de Cromagnón. Lo voy a decir sin pelos en la lengua, porque me parece que los humos ya bajaron: El corte de la calle en la que está el local es una forrada.
Yo puedo entender el dolor de los padres y amigos de las víctimas (no me pidan que lo sienta porque nadie lo puede sentir), pero tener que cortar una calle en una ciudad que vive con problemas de tránsito es una pendejada. Si no miren si la AMIA (un evento mucho más significativo) cortó Pasteur. Si quieren fajar y clausurar el local (o dejarlo como santuario, como dijo mi primo) como una forma de recordar no tengo problema, pero la calle es de todos.
El llamado
El llamado
Voy a una comercio de telecomunicaciones a comprar unas fichas RJ45. Simplificando:
- Dame 50 pesos de fichitas de red, las macho.
- Tenés 34 fichas por 48,95 o 35 por 50,40.
- El problema es que no tengo 40 centavos… -empiezo a buscar en la mochila- salvo… -que tenga un billete de dos pesos, iba a decir-
- Que llame Pekerman.
!!!!!!
Oportunidades
Okey, lavé el auto. Eso es un acontecimiento que puede compararse a la Navidad o día del Padre. No sólo eso, sino que además lo aspiré. Como si fuera poco, cuando terminé fui a cargarle Fangio XXI. Y para terminar, le di aire óptimo a las cubiertas.
Con el auto como pocas veces, era la situación para unos arrancones por la Gaona vieja con un VW Golf, de esos que tienen las llantas tan grandes que no se ve el talón de la goma. Aunque yo tenga un 1.0, no importaba. Lo que más me gusta es que, a pesar del tremendo motor, al más mínimo desnivel tienen que frenar casi a cero como bobos… Y ahí es donde comen el polvo :)

