El correctivo
A ver, a todos los progre que dicen que a los chicos no hay que pegarles.
Yo cuando era chico y no quería tomar la leche, o le contestaba a mi vieja, me daba un sopapo que me quedaba quieto quieto y tomaba la leche, no contestaba más, limpiaba el piso, lavaba los platos y le daba una mano de pintura a las paredes de mi pieza. No con la mejor gana, pero lo hacía. Y así y todo llegué a los 22, y creo que si me muero no va a ser por haber lavado los platos.
Ahora, si hay gente sensible que confunde un sopapo (que no es golpe, es sopapo) con violencia familiar es un pelotudo.

